Los seres humanos siempre vamos a comparar quién es mejor. Quevedo o Góngora. Messi o Cristiano. De la Morena o García. Nadal, Federer o Djokovic. Tortilla de patatas con o sin cebolla. ChatGPT, Claude o Gemini.
Porque uno de los debates de moda en internet y redes sociales es comparar cuál de todas ellas es mejor.
Yo prefiero ver cómo pueden complementarse entre sí para exprimirlas al máximo.
Y así, hacernos la vida más fácil como periodistas. Explotando sus distintas arquitecturas y aplicando sus puntos fuertes a labores específicas.
ChatGPT: un admirador, un siervo, un amigo, un esclavo
El primero de todos. La inteligencia artificial de OpenAI es el aliado perfecto para tareas de apoyo. Lo es gracias al uso del lenguaje natural. Hablamos de:
Transcripción y síntesis: procesa archivos de audio de forma genial . Lo hace mediante la aplicación Whisper para conseguir texto. Y además genera resúmenes de entrevistas sin interpretarlas e identificando sus puntos clave.
Extracción de datos: es capaz de extraer nombres, fechas y cifras para verificarlas. Y también convierte los PDF en tablas CSV (las de Excel de toda la vida, vamos) y en otros lenguajes como JSON.
Generación de ideas para titulares: uno de sus usos más frecuentes. Más que para inventar, es ideal para crear titulares orientados al SEO.
Búsqueda de información: ideal para localizar fuentes de información. Y también de datos estadísticos.
Claude: el escriba cerebrito
El modelo de Anthropic es capaz de gestionar tochos con cientos de páginas. Sin despeinarse. En ellos te garantizo que encontrará la aguja en el pajar. Y también redacta de cine. Olvídate de los epítetos, la reiteración, la adjetivación y el manido “Esto no va de esto. Va de esto otro”. Oro puro, que dirían otras IA.
Lectura de informes: le cargas la Biblia y te localiza en segundos el versículo apócrifo de Juan. Es capaz de localizar con suma facilidad datos específicos. También compara las versiones de un mismo informe para detectar posibles cambios.
Control de estilo: es el periodista más disciplinado de la redacción. Porque le das un libro de estilo y lo mantendrá a muerte hasta el final en su escritura. Que por cierto, repetimos, es mucho más natural que la de sus competidores. Además identifica repeticiones y propone cambios léxicos. Es tu Larra de cabecera.
Análisis crítico: siempre con la lupa puesta. Es ideal para evaluar la coherencia en piezas de investigación. Y también detecta las posibles lagunas lógicas en la argumentación de un texto. Vamos que no se la das con queso.
Gemini: “Technologia!” Tu Donatello de confianza. La Tortuga Ninja, no el pintor.
La herramienta de Google aprovecha que está conectada a todos los servicios de Google. Y eso le hace ser un as del análisis de vídeo. Y también un experto en logística digital que rivaliza con la eficacia de Amazon.
Gestión de archivos en Drive: subiendo los documentos a su nube, cruza datos a toda velocidad. Sin subida manual desde cualquier punto.
Análisis de vídeo: suéltale un vídeo infumable de una rueda de prensa o pleno municipal. Y te encontrará el minuto exacto en que se menciona un concepto.
Traducción técnica: tiene una precisión extrema en la traducción técnica. Ideal para convertir noticias de agencias internacionales en términos jurídicos o económicos.
Verificación de imágenes: tanto “marca todos los semáforos” tenían que servir para algo. Es capaz de ver y leer para describir el contenido de fotografías y capturas de pantallas. Y así identificar fakes.
Y estas son las principales funciones para un periodista de ChatGPT, Gemini y Claude. Como has visto, bien aplicadas te van a ahorrar horas de trabajo.